El acordeón está formado por dos cajas armónicas de madera
convenientemente estacionada (de ello depende el buen sonido del instrumento)
revestidas externamente en celuloide y unidas entre sí por un fuelle de cartón,
piel y tela. Una de las cajas lleva un teclado que se ejecuta con la mano
derecha. La otra lleva una serie de botones que llamaremos "Botonera de los
Bajos" y se ejecuta con la mano izquierda. La extensión del teclado y el
número de Bajos, dependen del tipo y las dimensiones del instrumento.
Dentro de las cajas armónicas se encuentran las voces,
pequeñas láminas de metal montadas de a dos, sobre plaquetas de aluminio,
alineadas sobre castillos de madera. El fuelle presiona el aire que pasa por
orificios en la base de los castillos y hace vibrar las voces, produciendo el
sonido.
Por cada sonido hay dos voces, de manera que abriendo el
fuelle suena una de estas voces y cuando cierra, suena la otra. Pequeñas
válvulas de piel impiden que suenen las dos al mismo tiempo. Cuando en la caja
armónica hay dos castillos se dice que el acordeón está en segunda, tres
castillos está en tercera, cuatro en cuarta y cinco en quinta. De ello depende
la potencia del instrumento y la variedad de registros. El efecto musical,
extraordinariamente hermoso, que así se consigue, es el resultado de la ingeniosa
construcción del acordeón.
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